Grupo de Oración de la Renovación Carismática Católica Española en Alcoy

lunes, 6 de abril de 2020

Leyendo 1ª Corintios 3ª Parte (7)

1ªCORINTIOS 3ª Parte: El matrimonio y la virginidad (7:1 - 7:40)

1.- La Palabra (qué nos dice San Pablo):

San Pablo responde a cuestiones sobre la vivencia cristiana de la sexualidad. Algunas de sus afirmaciones son muy realistas en relación con este ámbito.
Estos son algunos pasajes de esta tercera parte de la carta:

7:17 «...que cada cual se comporte como le ha asignado el Señor...»
7:7 «...Pero cada cual tiene su propio don de Dios, unos de un modo y otros de otro.»
7:8 «...a los no casados y a las viudas les digo: es bueno que se mantengan como yo [célibes]. Pero si no se contienen, cásense...» 
7:39 « Una esposa está ligada a su marido mientras este viva. Pero si el marido muere, es libre de casarse con quien quiera; solo que debe hacerlo en el Señor.»
7:10-11 «A los casados les ordeno, no yo sino el Señor: que la mujer no se separe del marido; pero si se separa, que permanezca sin casarse o que se reconcilie con el marido; y que el marido no repudie a la mujer.»
7:13-14 «Y si una mujer tiene un marido no creyente, y él está de acuerdo en vivir con ella, que no repudie al marido, pues el marido no creyente se santifica por la mujer y la mujer no creyente se santifica por el hermano;...»
7:15 «Ahora bien, si el no creyente quiere divorciarse, que se divorcie; en estos casos, el hermano o la hermana no están esclavizados; pues Dios os ha llamado en paz.»
7:29-31 «Digo esto, hermanos, que el momento es apremiante. ... que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; lo que compran, como si no poseyera; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina
7:35 «Os digo todo esto para vuestro bien; no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones


2.- Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica:

LA IGLESIA, PUEBLO DE DIOS, CUERPO DE CRISTO,
TEMPLO DEL ESPÍRITU SANTO

L A IGLESIA ES COMUNIÓN CON JESÚS
787. Desde el comienzo, Jesús asoció a sus discípulos a su vida
(cf. Mc 1,16-20; 3, 13-19); les reveló el Misterio del Reino (cf. Mt 13,
10-17); les dio parte en su misión, en su alegría (cf. Lc 10, 17-20) y en
sus sufrimientos (cf. Lc 22, 28-30). Jesús habla de una comunión
todavía más íntima entre Él y los que le sigan
: "Permaneced en mí,
como yo en vosotros [...] Yo soy la vid y vosotros los sarmientos"
(Jn 15, 4-5). Anuncia una comunión misteriosa y real entre su propio
cuerpo y el nuestro
: "Quien come mi carne y bebe mi sangre
permanece en mí y yo en él" (Jn 6, 56).

788. Cuando fueron privados los discípulos de su presencia visible,
Jesús no los dejó huérfanos (cf. Jn 14, 18). Les prometió quedarse con
ellos hasta el fin de los tiempos (cf. Mt 28, 20), les envió su Espíritu
(cf. Jn 20, 22; Hch 2, 33). Por eso, la comunión con Jesús se hizo en
cierto modo más intensa: "Por la comunicación de su Espíritu a sus
hermanos, reunidos de todos los pueblos, Cristo los constituye
místicamente en su cuerpo"
(LG 7).

«UN SOLO CUERPO»
790. Los creyentes que responden a la Palabra de Dios y se hacen
miembros del Cuerpo de Cristo, quedan estrechamente unidos a
Cristo: "La vida de Cristo se comunica a a los creyentes, que se unen a
Cristo, muerto y glorificado, por medio de los sacramentos de una
manera misteriosa pero real
" (LG 7). Esto es particularmente verdad
en el caso del Bautismo por el cual nos unimos a la muerte y a la
Resurrección de Cristo (cf. Rm 6, 4-5; 1 Co 12, 13), y en el caso de la
Eucaristía, por la cual, "compartimos realmente el Cuerpo del Señor,
que nos eleva hasta la comunión con él y entre nosotros" (LG 7).

793. Él nos une a su Pascua: Todos los miembros tienen que
esforzarse en asemejarse a él "hasta que Cristo esté formado en ellos"

(Ga 4, 19). "Por eso somos integrados en los misterios de su vida [...],
nos unimos a sus sufrimientos como el cuerpo a su cabeza. Sufrimos
con él para ser glorificados con él" (LG 7).

794. Él provee a nuestro crecimiento (cf. Col 2, 19): Para hacernos
crecer hacia él, nuestra Cabeza
(cf. Ef 4, 11-16), Cristo distribuye en
su Cuerpo, la Iglesia, los dones y los servicios mediante los cuales nos
ayudamos mutuamente en el camino de la salvación
.

LA IGLESIA ES LA ESPOSA DE CRISTO
796. La unidad de Cristo y de la Iglesia, Cabeza y miembros del
cuerpo, implica también la distinción de ambos en una relación
personal. Este aspecto es expresado con frecuencia mediante la
imagen del esposo y de la esposa
. El tema de Cristo Esposo de la
Iglesia fue preparado por los profetas y anunciado por Juan Bautista
(cf. Jn 3, 29). El Señor se designó a sí mismo como "el Esposo"
(Mc 2, 19; cf. Mt 22, 1-14; 25, 1-13). El apóstol presenta a la Iglesia y
a cada fiel, miembro de su Cuerpo, como una Esposa "desposada" con
Cristo Señor para "no ser con él más que un solo Espíritu"
(cf. 1
Co 6,15-17; 2 Co 11,2). Ella es la Esposa inmaculada del Cordero
inmaculado (cf. Ap 22,17; Ef 1,4; 5,27), a la que Cristo "amó y por la
que se entregó a fin de santificarla" (Ef 5,26), la que él se asoció
mediante una Alianza eterna y de la que no cesa de cuidar como de su
propio Cuerpo (cf. Ef 5,29):

«He ahí el Cristo total, cabeza y cuerpo, un solo formado de muchos [...]
Sea la cabeza la que hable, sean los miembros, es Cristo el que habla.
Habla en el papel de cabeza [ex persona capitis] o en el de cuerpo [ex
persona corporis]. Según lo que está escrito: "Y los dos se harán una sola
carne. Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia.
" (Ef
5,31-32) Y el Señor mismo en el evangelio dice: "De manera que ya no
son dos sino una sola carne" (Mt 19,6). Como lo habéis visto bien, hay en
efecto dos personas diferentes y, no obstante, no forman más que una en
el abrazo conyugal... Como cabeza él se llama "esposo" y como cuerpo
"esposa"» (San Agustín, Enarratio in Psalmum 74, 4: PL 36, 948-949).

EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO: EL MATRIMONIO EN EL SEÑOR
1614. En su predicación, Jesús enseñó sin ambigüedad el sentido
original de la unión del hombre y la mujer, tal como el Creador la quiso al comienzo: la autorización, dada por Moisés, de repudiar a su
mujer era una concesión a la dureza del corazón (cf. Mt 19,8); la unión
matrimonial del hombre y la mujer es indisoluble: Dios mismo la
estableció: "lo que Dios unió, que no lo separe el hombre" (Mt 19,6).

1615. Esta insistencia, inequívoca, en la indisolubilidad del vínculo
matrimonial pudo causar perplejidad y aparecer como una exigencia
irrealizable (cf. Mt 19,10). Sin embargo, Jesús no impuso a los
esposos una carga imposible de llevar y demasiado pesada
(cf. Mt 11,29-30), más pesada que la Ley de Moisés. Viniendo para
restablecer el orden inicial de la creación perturbado por el pecado, da
la fuerza y la gracia para vivir el matrimonio en la dimensión nueva
del Reino de Dios.
Siguiendo a Cristo, renunciando a sí mismos,
tomando sobre sí sus cruces (cf. Mt 8,34), los esposos podrán
"comprender" (cf. Mt 19,11) el sentido original del matrimonio y
vivirlo con la ayuda de Cristo. Esta gracia del Matrimonio cristiano es
un fruto de la Cruz de Cristo, fuente de toda la vida cristiana.

1617. Toda la vida cristiana está marcada por el amor esponsal de
Cristo y de la Iglesia
. Ya el Bautismo, entrada en el Pueblo de Dios, es
un misterio nupcial. Es, por así decirlo, como el baño de bodas (cf. Ef
5,26-27) que precede al banquete de bodas, la Eucaristía. El
Matrimonio cristiano viene a ser por su parte signo eficaz, sacramento
de la alianza de Cristo y de la Iglesia. Puesto que es signo y
comunicación de la gracia, el matrimonio entre bautizados es un
verdadero sacramento de la Nueva Alianza
(cf. Concilio de Trento, DS
1800; CIC can. 1055 § 2).

L A VIRGINIDAD POR EL REINO DE DIOS
1618. Cristo es el centro de toda vida cristiana. El vínculo con Él
ocupa el primer lugar entre todos los demás vínculos, familiares o
sociales
(cf. Lc 14,26; Mc 10,28-31). Desde los comienzos de la
Iglesia ha habido hombres y mujeres que han renunciado al gran bien
del matrimonio para seguir al Cordero dondequiera que vaya
(cf. Ap 14,4), para ocuparse de las cosas del Señor, para tratar de
agradarle (cf. 1 Co 7,32), para ir al encuentro del Esposo que viene
(cf. Mt 25,6). Cristo mismo invitó a algunos a seguirle en este modo
de vida del que Él es el modelo:

«Hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos
por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el
Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda» (Mt 19,12).

1620. Estas dos realidades, el sacramento del Matrimonio y la
virginidad por el Reino de Dios, vienen del Señor mismo. Es Él quien
les da sentido y les concede la gracia indispensable para vivirlos
conforme a su voluntad
(cf. Mt 19,3-12). La estima de la virginidad
por el Reino (cf. LG 42; PC 12; OT 10) y el sentido cristiano del
Matrimonio son inseparables y se apoyan mutuamente:

«Denigrar el matrimonio es reducir a la vez la gloria de la virginidad;
elogiarlo es realzar a la vez la admiración que corresponde a la
virginidad. Pero lo que por comparación con lo peor parece bueno, no es
bueno del todo; lo que según el parecer de todos es mejor que todos los
bienes, eso sí que es en verdad un bien eminente» (San Juan
Crisóstomo, De virginitate, 10,1; cf. FC, 16).




lunes, 30 de marzo de 2020

Leyendo 1ª Corintios 2ª Parte (5:1-6:20)

1ª CORINTIOS (5:1 - 6:20).  "Tres grandes abusos"

1.- La Palabra (que nos dice San Pablo):
En esta parte San Pablo denuncia tres abusos que cometen los corintios al volver de nuevo al comportamiento del «hombre viejo» de cuando no eran cristianos: fornicar con prostitutas, pleitear con los hermanos recurriendo a consejo de paganos y permitir en la comunidad un caso de incesto. San Pablo pide la expulsión del incestuoso de la comunidad (que ocurre sólo durante un cierto tiempo, como se verá en la segunda carta a los corintios), con la finalidad de moverlo a arrepentirse y convertirse para poder ser admitido de nuevo.

Proponemos leer estos pasajes en este orden para encontrar los mensajes más fundamentales de esta 2ª parte de la 1ª carta a los corintios:

6:18-20  « Huid de la inmoralidad.... vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios. Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio.»
6:9-11 «¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes. Pero fuisteis lavados, santificados , justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.»
5:11 «Lo que ... os dije es que no os juntarais con uno que se llama hermano y es inmoral, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con quien sea así, ni compartir la mesa.»
5:7-8 «Barred la levadura vieja para ser masa nueva...no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad). Sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.»
6:12 «Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.»

2.- Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica

EL CAMINO DEL BIEN Y EL CAMINO DEL MAL
1696. El camino de Cristo «lleva a la vida», un camino contrario «lleva a la perdición»  (Mt 7,13; cf. Dt 30, 15-20). La parábola evangélica de los dos caminos está siempre presente en la catequesis de la Iglesia. Significa la importancia de las decisiones morales para nuestra  salvación. «Hay dos caminos, el uno de la vida, el otro de la muerte; pero entre los dos, una gran diferencia» (Didaché, 1, 1).

LA PASIONES
1763. El término «pasiones»  pertenece al patrimonio del pensamiento cristiano. Los sentimientos o pasiones designan las emociones o impulsos de la sensibilidad que inclinan a obrar o a no obrar en razón de lo que es sentido o imaginado como bueno o como malo.

1768. Los sentimientos más profundos no deciden ni la moralidad, ni la santidad de las personas; son el depósito inagotable de las imágenes y de las afecciones en que se expresa la vida moral. Las pasiones son moralmente buenas cuando contribuyen a una acción buena, y malas en el caso contrario. La voluntad recta ordena al bien y a la bienaventuranza los movimientos sensibles que asume; la voluntad mala sucumbe a las pasiones desordenadas y las exacerba. Las emociones y los sentimientos pueden ser asumidos en las virtudes, o pervertidos en los vicios.

EL PECADO (ACTITUD FRENTE AL PECADO DE OTROS)
1868. El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:
– participando directa y voluntariamente;
– ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
– no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligaciónde hacerlo;
– protegiendo a los que hacen el mal.

PECADO CONTRA EL SEXTO MANDAMIENTO
2388. Incesto es la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio (cf. Lv 18, 7-20). San Pablo condena esta falta particularmente grave: «Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros [...] hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre. [...] En nombre del Señor Jesús [...] sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne...» (1 Co 5, 1.4-5). El incesto corrompe las relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.

EL COMBATE POR LA PUREZA EN EL NOVENO MANDAMIENTO
2520. El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue
– mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un corazón recto e indiviso;
– mediante la pureza de intención, que consiste en buscar el fin verdadero del hombre: con una mirada limpia el bautizado se afana por encontrar y realizar en todo la voluntad de Dios (cf. Rm 12, 2; Col 1, 10);
– mediante la pureza de la mirada exterior e interior; mediante la disciplina de los sentidos y la imaginación; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos: «la vista despierta la pasión de los insensatos» (Sb 15, 5);
– mediante la oración:
«Creía que la continencia dependía de mis propias fuerzas, las cuales no sentía en mí; siendo tan necio que no entendía lo que estaba escrito: [...] que nadie puede ser continente, si tú no se lo das. Y cierto que tú me lo dieras, si con interior gemido llamase a tus oídos, y con fe sólida arrojase en ti mi cuidado» (San Agustín, Confessiones, 6, 11, 20).

domingo, 22 de marzo de 2020

Leyendo 1ª Corintios 1ª Parte (1:10-4:21)

1ª CORINTIOS (1:10 - 4:21).  Divisiones en la Comunidad
En esta 1ª parte de la carta, San Pablo se ocupa de las serias divisiones entre los miembros la iglesia de Corinto. Apela y enfatiza la necesidad de la unidad.

Después de leer varias veces este primer fragmento de la carta, algunos pasajes nos resuenan más que otros. Si los ponemos en diferente orden lo más importante del mensaje se nos puede aparecer más claro. (Esto es un ejemplo. Y puede resultar diferente cada vez que releeamos la carta, pues la Palabra no se agota nunca y siempre nos dirá cosas nuevas).

1:10  « Os ruego, ... en nombre de nuestro Señor Jesucristo...que digais todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir»
3:5 -7 «En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe.... pero fue Dios el que hizo crecer»
3:10-11 «...Mire cada cuál cómo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo»
3:21 «Así pues, que nadie se gloríe en los hombres... Pablo, Apolo, Cefas...pues todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios»
4:1 «Que la gente solo vea en vosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios»
3:16 «¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?»
4:5 «... no juzguéis antes de tiempo, dejad que el Señor venga»
3:13 «la obra de cada cual quedará patente, la mostrara el día porque se revelará con fuego. Y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada cual»
4:4 «La conciencia, es verdad, no me remuerde, pero tampoco por esto quedo absuelto: mi juez es el Señor»

Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica:
La conciencia y el juicio recto.

LA CONCIENCIA MORAL
1776. «En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una
ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz
resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole
siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal [...]. El hombre tiene
una ley inscrita por Dios en su corazón [...]. La conciencia es el núcleo
más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios,
cuya voz resuena en lo más íntimo de ella»  (GS 16).

II. La formación de la conciencia
1783. Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una
conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la
razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del
Creador. La educación de la conciencia es indispensable a seres
humanos sometidos a influencias negativas y tentados por el pecado a
preferir su propio juicio y a rechazar las enseñanzas autorizadas.

III. Decidir en conciencia
1786. Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede
formular un juicio recto de acuerdo con la razón y con la ley divina, o
al contrario un juicio erróneo que se aleja de ellas.
1787. El hombre se ve a veces enfrentado con situaciones que hacen
el juicio moral menos seguro, y la decisión difícil. Pero debe buscar
siempre lo que es justo y bueno y discernir la voluntad de Dios
expresada en la ley divina.
1788. Para esto, el hombre se esfuerza por interpretar los datos de la
experiencia y los signos de los tiempos gracias a la virtud de la
prudencia, los consejos de las personas entendidas y la ayuda del
Espíritu Santo y de sus dones.

IV. El juicio erróneo
1790. La persona humana debe obedecer siempre el juicio cierto de
su conciencia. Si obrase deliberadamente contra este último, se
condenaría a sí mismo. Pero sucede que la conciencia moral puede
estar afectada por la ignorancia y puede formar juicios erróneos sobre
actos proyectados o ya cometidos.

1794. La conciencia buena y pura es iluminada por la fe verdadera.
Porque la caridad procede al mismo tiempo «de un corazón limpio, de
una conciencia recta y de una fe sincera» (1 Tm 1,5; cf. 1 Tm 3, 9; 2
Tm 1, 3; 1 P 3, 21; Hch 24, 16).



sábado, 29 de febrero de 2020

Asamblea Diocesana 2020 de los grupos de la RCCE de la Diocesis de Valencia



RESUMEN DE LA ENSEÑANZA (impartida por  Jose David)

La Asamblea Diocesana de Valencia es nuestro día de familia de la RCCE de todos los grupos que formamos parte de la Renovación de la Diocesis de Valencia.

A) Lo primero que hay que comentar sobre el funcionamiento de nuestros grupos es que es necesario volver a revisar lo fundamental, tal como también se hace en los Seminarios de Vida en el Espíritu.

1.- Pensemos que el Grupo de Oración es un regalo para cada hermano que forma parte de ese grupo.
Primero tenemos un encuentro personal con el Señor. El Señor nos toca el corazón. Y luego el Señor nos regala también una comunidad donde vivir nuestra fe con hermanos.
Por tanto, la comunidad es muy importante para cuidar unos de otros y poder crecer juntos en la fe.
Chus Villaroel nos dice «al que sale de la comunidad se lo comen los chacales».

2.- Por otro lado, cada hermano del grupo es un «don», un regalo para todos los demás hermanos de ese grupo. Pero hay que aprender a convivir pues todos somos diferentes. En los Grupos de la RCCE como sucede en todas las familias hay diferencias entre sus miembros.           
Raniero Cantalamessa nos dice «la diversidad de la comunidad es como una ensalada de frutas». Es decir, no como un zumo de frutas donde todos los componentes se trituran y se entremezclan sus sabores. En las ensaladas ninguno de sus componentes deja de perder su propio sabor.
Por tanto la comunión entre hermanos dentro del grupo es eso. Que estando juntos cada uno conserva su identidad y características.

3.- La comunidad de hermanos del Grupo de Oración es una Escuela de Amor.
Tenemos que aprender a convivir unos con otros. A veces somos un poco una cruz para los demás. Tenemos por tanto que ir trabajando nuestras relaciones interpersonales en el amor. Así como una família también tiene sus discusiones y sus reencuentros.

4.- Mantengamos una mirada sobrenatural sobre la realidad de nuestros grupos.
No pensemos en si somos pocos, o en si todavía no nos salen las oraciones bien del todo. Pero ¿qué sabemos de lo que hace el Señor a través nuestro aunque no lo veamos? Dejemos a Dios ser Dios. Pues es realmente un misterio lo que hace Dios en otros a través de nosotros. No nos preocupemos tanto, confiemos, somos sus instrumentos. Pongámonos a su disposición y dejémosle actuar a Él.

B) Después otro aspecto importante a comentar es sobre la oración. ¿Cómo es la oración de nuestro grupo? ¿Dejamos espacio para que surjan los carismas?
El primer carisma de la Renovación consiste en renovarse. Revisémonos.

1.- La primera parte de la oración del Grupo es la acogida. El carisma de acogida es la primera piedra. Pero en esto todos los grupos de Valencia tenemos este carisma.

2.- Características de nuestra oración: espontánea, comunitaria y vocal.
Es espontánea, está inspirada por lo que el Señor pone en nuestro corazón.
Comunitaria, la realizamos en comunidad, todos juntos. Y es vocal, porque es en voz alta.

3.- Cosas importantes a tener en cuenta durante la alabanza.
-Tenemos que estar de pie (en la medida de lo posible) ya que al alabar estamos rezando.
-Un hermano puede ser el lider de la alabanza y ayudar a llevar la alabanza del grupo.
-Durante la oración estamos en unidad y nos escuchamos unos a otros y nos unimos a lider que dirige la alabanza.
- Oración de acción de gracias: Que consiste en darle gracias a Dios alabándolo por lo que ha hecho en nuestra vida. Reconocer lo que Dios hace en nosotros nos ayuda a empezar a alabar. Después de la acción de gracias podemos pasar más fácilmente luego a la alabanza pura, que consiste en alabar a Dios por ser quien es.
-La música también es importante para la alabanza. Los textos de las canciones nos inspiran para hacer una alabanza.
-Finalmente propiciemos los espacios de silencio, también. Un silencio de contemplación, fruto de una buena alabanza que nos lleve a estar en un silencio que es del Señor. Así fomentaremos los espacios de silencio para prepararnos por si nos viene una palabra de Dios.

4.- Necesitamos dejar un espacio de silencio para que afloren las palabras inspiradas por el Espiritu Santo. Palabras de conocimiento, palabras de profecía... que a veces no surgen porque no nos paramos a escuchar al Señor.
Por tanto, llegados al momento de contemplación, permanezcamos en silencio y estemos atentos a oir alguna frase inspirada por el Señor, por tanto demos espacio de silencio para el Señor.
Y cuando nos venga algo, hablemos, no nos retengamos pensando en que tan solo es una palabra nuestra y no está inspirada. Si no lo está no pasa nada porque la digamos. Si lo está, está dedicada por el Señor para algún hermano, que necesita oírla, aunque nosotros no lo sepamos. Somos instrumentos del Señor y tenemos que ser dóciles a su voluntad.