1ª CORINTIOS (5:1 - 6:20). "Tres grandes abusos"
1.- La Palabra (que nos dice San Pablo):
En esta parte San Pablo denuncia tres abusos que cometen los corintios al volver de nuevo al comportamiento del «hombre viejo» de cuando no eran cristianos: fornicar con prostitutas, pleitear con los hermanos recurriendo a consejo de paganos y permitir en la comunidad un caso de incesto. San Pablo pide la expulsión del incestuoso de la comunidad (que ocurre sólo durante un cierto tiempo, como se verá en la segunda carta a los corintios), con la finalidad de moverlo a arrepentirse y convertirse para poder ser admitido de nuevo.
Proponemos leer estos pasajes en este orden para encontrar los mensajes más fundamentales de esta 2ª parte de la 1ª carta a los corintios:
6:18-20 « Huid de la inmoralidad.... vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios. Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio.»
6:9-11 «¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes. Pero fuisteis lavados, santificados , justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.»
5:11 «Lo que ... os dije es que no os juntarais con uno que se llama hermano y es inmoral, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con quien sea así, ni compartir la mesa.»
5:7-8 «Barred la levadura vieja para ser masa nueva...no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad). Sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.»
6:12 «Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.»
2.- Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica
EL CAMINO DEL BIEN Y EL CAMINO DEL MAL
1696. El camino de Cristo «lleva a la vida», un camino contrario «lleva a la perdición» (Mt 7,13; cf. Dt 30, 15-20). La parábola evangélica de los dos caminos está siempre presente en la catequesis de la Iglesia. Significa la importancia de las decisiones morales para nuestra salvación. «Hay dos caminos, el uno de la vida, el otro de la muerte; pero entre los dos, una gran diferencia» (Didaché, 1, 1).
LA PASIONES
1763. El término «pasiones» pertenece al patrimonio del pensamiento cristiano. Los sentimientos o pasiones designan las emociones o impulsos de la sensibilidad que inclinan a obrar o a no obrar en razón de lo que es sentido o imaginado como bueno o como malo.
1768. Los sentimientos más profundos no deciden ni la moralidad, ni la santidad de las personas; son el depósito inagotable de las imágenes y de las afecciones en que se expresa la vida moral. Las pasiones son moralmente buenas cuando contribuyen a una acción buena, y malas en el caso contrario. La voluntad recta ordena al bien y a la bienaventuranza los movimientos sensibles que asume; la voluntad mala sucumbe a las pasiones desordenadas y las exacerba. Las emociones y los sentimientos pueden ser asumidos en las virtudes, o pervertidos en los vicios.
EL PECADO (ACTITUD FRENTE AL PECADO DE OTROS)
1868. El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:
– participando directa y voluntariamente;
– ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
– no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligaciónde hacerlo;
– protegiendo a los que hacen el mal.
PECADO CONTRA EL SEXTO MANDAMIENTO
2388. Incesto es la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio (cf. Lv 18, 7-20). San Pablo condena esta falta particularmente grave: «Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros [...] hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre. [...] En nombre del Señor Jesús [...] sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne...» (1 Co 5, 1.4-5). El incesto corrompe las relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.
EL COMBATE POR LA PUREZA EN EL NOVENO MANDAMIENTO
2520. El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue
– mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un corazón recto e indiviso;
– mediante la pureza de intención, que consiste en buscar el fin verdadero del hombre: con una mirada limpia el bautizado se afana por encontrar y realizar en todo la voluntad de Dios (cf. Rm 12, 2; Col 1, 10);
– mediante la pureza de la mirada exterior e interior; mediante la disciplina de los sentidos y la imaginación; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos: «la vista despierta la pasión de los insensatos» (Sb 15, 5);
– mediante la oración:
«Creía que la continencia dependía de mis propias fuerzas, las cuales no sentía en mí; siendo tan necio que no entendía lo que estaba escrito: [...] que nadie puede ser continente, si tú no se lo das. Y cierto que tú me lo dieras, si con interior gemido llamase a tus oídos, y con fe sólida arrojase en ti mi cuidado» (San Agustín, Confessiones, 6, 11, 20).
1.- La Palabra (que nos dice San Pablo):
En esta parte San Pablo denuncia tres abusos que cometen los corintios al volver de nuevo al comportamiento del «hombre viejo» de cuando no eran cristianos: fornicar con prostitutas, pleitear con los hermanos recurriendo a consejo de paganos y permitir en la comunidad un caso de incesto. San Pablo pide la expulsión del incestuoso de la comunidad (que ocurre sólo durante un cierto tiempo, como se verá en la segunda carta a los corintios), con la finalidad de moverlo a arrepentirse y convertirse para poder ser admitido de nuevo.
Proponemos leer estos pasajes en este orden para encontrar los mensajes más fundamentales de esta 2ª parte de la 1ª carta a los corintios:
6:18-20 « Huid de la inmoralidad.... vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios. Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio.»
6:9-11 «¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes. Pero fuisteis lavados, santificados , justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.»
5:11 «Lo que ... os dije es que no os juntarais con uno que se llama hermano y es inmoral, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con quien sea así, ni compartir la mesa.»
5:7-8 «Barred la levadura vieja para ser masa nueva...no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad). Sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.»
6:12 «Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.»
2.- Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica
EL CAMINO DEL BIEN Y EL CAMINO DEL MAL
1696. El camino de Cristo «lleva a la vida», un camino contrario «lleva a la perdición» (Mt 7,13; cf. Dt 30, 15-20). La parábola evangélica de los dos caminos está siempre presente en la catequesis de la Iglesia. Significa la importancia de las decisiones morales para nuestra salvación. «Hay dos caminos, el uno de la vida, el otro de la muerte; pero entre los dos, una gran diferencia» (Didaché, 1, 1).
LA PASIONES
1763. El término «pasiones» pertenece al patrimonio del pensamiento cristiano. Los sentimientos o pasiones designan las emociones o impulsos de la sensibilidad que inclinan a obrar o a no obrar en razón de lo que es sentido o imaginado como bueno o como malo.
1768. Los sentimientos más profundos no deciden ni la moralidad, ni la santidad de las personas; son el depósito inagotable de las imágenes y de las afecciones en que se expresa la vida moral. Las pasiones son moralmente buenas cuando contribuyen a una acción buena, y malas en el caso contrario. La voluntad recta ordena al bien y a la bienaventuranza los movimientos sensibles que asume; la voluntad mala sucumbe a las pasiones desordenadas y las exacerba. Las emociones y los sentimientos pueden ser asumidos en las virtudes, o pervertidos en los vicios.
EL PECADO (ACTITUD FRENTE AL PECADO DE OTROS)
1868. El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:
– participando directa y voluntariamente;
– ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
– no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligaciónde hacerlo;
– protegiendo a los que hacen el mal.
PECADO CONTRA EL SEXTO MANDAMIENTO
2388. Incesto es la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio (cf. Lv 18, 7-20). San Pablo condena esta falta particularmente grave: «Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros [...] hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre. [...] En nombre del Señor Jesús [...] sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne...» (1 Co 5, 1.4-5). El incesto corrompe las relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.
EL COMBATE POR LA PUREZA EN EL NOVENO MANDAMIENTO
2520. El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue
– mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un corazón recto e indiviso;
– mediante la pureza de intención, que consiste en buscar el fin verdadero del hombre: con una mirada limpia el bautizado se afana por encontrar y realizar en todo la voluntad de Dios (cf. Rm 12, 2; Col 1, 10);
– mediante la pureza de la mirada exterior e interior; mediante la disciplina de los sentidos y la imaginación; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos: «la vista despierta la pasión de los insensatos» (Sb 15, 5);
– mediante la oración:
«Creía que la continencia dependía de mis propias fuerzas, las cuales no sentía en mí; siendo tan necio que no entendía lo que estaba escrito: [...] que nadie puede ser continente, si tú no se lo das. Y cierto que tú me lo dieras, si con interior gemido llamase a tus oídos, y con fe sólida arrojase en ti mi cuidado» (San Agustín, Confessiones, 6, 11, 20).
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