Grupo de Oración de la Renovación Carismática Católica Española en Alcoy

lunes, 30 de marzo de 2020

Leyendo 1ª Corintios 2ª Parte (5:1-6:20)

1ª CORINTIOS (5:1 - 6:20).  "Tres grandes abusos"

1.- La Palabra (que nos dice San Pablo):
En esta parte San Pablo denuncia tres abusos que cometen los corintios al volver de nuevo al comportamiento del «hombre viejo» de cuando no eran cristianos: fornicar con prostitutas, pleitear con los hermanos recurriendo a consejo de paganos y permitir en la comunidad un caso de incesto. San Pablo pide la expulsión del incestuoso de la comunidad (que ocurre sólo durante un cierto tiempo, como se verá en la segunda carta a los corintios), con la finalidad de moverlo a arrepentirse y convertirse para poder ser admitido de nuevo.

Proponemos leer estos pasajes en este orden para encontrar los mensajes más fundamentales de esta 2ª parte de la 1ª carta a los corintios:

6:18-20  « Huid de la inmoralidad.... vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros y habéis recibido de Dios. Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio.»
6:9-11 «¿No sabéis que ningún malhechor heredará el reino de Dios? No os hagáis ilusiones: los inmorales, idólatras, adúlteros, lujuriosos, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes. Pero fuisteis lavados, santificados , justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.»
5:11 «Lo que ... os dije es que no os juntarais con uno que se llama hermano y es inmoral, codicioso, idólatra, difamador, borracho o estafador: con quien sea así, ni compartir la mesa.»
5:7-8 «Barred la levadura vieja para ser masa nueva...no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad). Sino con los panes ácimos de la sinceridad y la verdad.»
6:12 «Todo me es lícito, pero no todo me aprovecha. Todo me es lícito, pero no me dejaré dominar por nada.»

2.- Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica

EL CAMINO DEL BIEN Y EL CAMINO DEL MAL
1696. El camino de Cristo «lleva a la vida», un camino contrario «lleva a la perdición»  (Mt 7,13; cf. Dt 30, 15-20). La parábola evangélica de los dos caminos está siempre presente en la catequesis de la Iglesia. Significa la importancia de las decisiones morales para nuestra  salvación. «Hay dos caminos, el uno de la vida, el otro de la muerte; pero entre los dos, una gran diferencia» (Didaché, 1, 1).

LA PASIONES
1763. El término «pasiones»  pertenece al patrimonio del pensamiento cristiano. Los sentimientos o pasiones designan las emociones o impulsos de la sensibilidad que inclinan a obrar o a no obrar en razón de lo que es sentido o imaginado como bueno o como malo.

1768. Los sentimientos más profundos no deciden ni la moralidad, ni la santidad de las personas; son el depósito inagotable de las imágenes y de las afecciones en que se expresa la vida moral. Las pasiones son moralmente buenas cuando contribuyen a una acción buena, y malas en el caso contrario. La voluntad recta ordena al bien y a la bienaventuranza los movimientos sensibles que asume; la voluntad mala sucumbe a las pasiones desordenadas y las exacerba. Las emociones y los sentimientos pueden ser asumidos en las virtudes, o pervertidos en los vicios.

EL PECADO (ACTITUD FRENTE AL PECADO DE OTROS)
1868. El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos:
– participando directa y voluntariamente;
– ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos;
– no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligaciónde hacerlo;
– protegiendo a los que hacen el mal.

PECADO CONTRA EL SEXTO MANDAMIENTO
2388. Incesto es la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está prohibido el matrimonio (cf. Lv 18, 7-20). San Pablo condena esta falta particularmente grave: «Se oye hablar de que hay inmoralidad entre vosotros [...] hasta el punto de que uno de vosotros vive con la mujer de su padre. [...] En nombre del Señor Jesús [...] sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne...» (1 Co 5, 1.4-5). El incesto corrompe las relaciones familiares y representa una regresión a la animalidad.

EL COMBATE POR LA PUREZA EN EL NOVENO MANDAMIENTO
2520. El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue
– mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar con un corazón recto e indiviso;
– mediante la pureza de intención, que consiste en buscar el fin verdadero del hombre: con una mirada limpia el bautizado se afana por encontrar y realizar en todo la voluntad de Dios (cf. Rm 12, 2; Col 1, 10);
– mediante la pureza de la mirada exterior e interior; mediante la disciplina de los sentidos y la imaginación; mediante el rechazo de toda complacencia en los pensamientos impuros que inclinan a apartarse del camino de los mandamientos divinos: «la vista despierta la pasión de los insensatos» (Sb 15, 5);
– mediante la oración:
«Creía que la continencia dependía de mis propias fuerzas, las cuales no sentía en mí; siendo tan necio que no entendía lo que estaba escrito: [...] que nadie puede ser continente, si tú no se lo das. Y cierto que tú me lo dieras, si con interior gemido llamase a tus oídos, y con fe sólida arrojase en ti mi cuidado» (San Agustín, Confessiones, 6, 11, 20).

domingo, 22 de marzo de 2020

Leyendo 1ª Corintios 1ª Parte (1:10-4:21)

1ª CORINTIOS (1:10 - 4:21).  Divisiones en la Comunidad
En esta 1ª parte de la carta, San Pablo se ocupa de las serias divisiones entre los miembros la iglesia de Corinto. Apela y enfatiza la necesidad de la unidad.

Después de leer varias veces este primer fragmento de la carta, algunos pasajes nos resuenan más que otros. Si los ponemos en diferente orden lo más importante del mensaje se nos puede aparecer más claro. (Esto es un ejemplo. Y puede resultar diferente cada vez que releeamos la carta, pues la Palabra no se agota nunca y siempre nos dirá cosas nuevas).

1:10  « Os ruego, ... en nombre de nuestro Señor Jesucristo...que digais todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir»
3:5 -7 «En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe.... pero fue Dios el que hizo crecer»
3:10-11 «...Mire cada cuál cómo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo»
3:21 «Así pues, que nadie se gloríe en los hombres... Pablo, Apolo, Cefas...pues todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios»
4:1 «Que la gente solo vea en vosotros servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios»
3:16 «¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?»
4:5 «... no juzguéis antes de tiempo, dejad que el Señor venga»
3:13 «la obra de cada cual quedará patente, la mostrara el día porque se revelará con fuego. Y el fuego comprobará la calidad de la obra de cada cual»
4:4 «La conciencia, es verdad, no me remuerde, pero tampoco por esto quedo absuelto: mi juez es el Señor»

Enseñanzas sobre este fragmento en el Catecismo de la Iglesia Católica:
La conciencia y el juicio recto.

LA CONCIENCIA MORAL
1776. «En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una
ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz
resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole
siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal [...]. El hombre tiene
una ley inscrita por Dios en su corazón [...]. La conciencia es el núcleo
más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios,
cuya voz resuena en lo más íntimo de ella»  (GS 16).

II. La formación de la conciencia
1783. Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una
conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus juicios según la
razón, conforme al bien verdadero querido por la sabiduría del
Creador. La educación de la conciencia es indispensable a seres
humanos sometidos a influencias negativas y tentados por el pecado a
preferir su propio juicio y a rechazar las enseñanzas autorizadas.

III. Decidir en conciencia
1786. Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede
formular un juicio recto de acuerdo con la razón y con la ley divina, o
al contrario un juicio erróneo que se aleja de ellas.
1787. El hombre se ve a veces enfrentado con situaciones que hacen
el juicio moral menos seguro, y la decisión difícil. Pero debe buscar
siempre lo que es justo y bueno y discernir la voluntad de Dios
expresada en la ley divina.
1788. Para esto, el hombre se esfuerza por interpretar los datos de la
experiencia y los signos de los tiempos gracias a la virtud de la
prudencia, los consejos de las personas entendidas y la ayuda del
Espíritu Santo y de sus dones.

IV. El juicio erróneo
1790. La persona humana debe obedecer siempre el juicio cierto de
su conciencia. Si obrase deliberadamente contra este último, se
condenaría a sí mismo. Pero sucede que la conciencia moral puede
estar afectada por la ignorancia y puede formar juicios erróneos sobre
actos proyectados o ya cometidos.

1794. La conciencia buena y pura es iluminada por la fe verdadera.
Porque la caridad procede al mismo tiempo «de un corazón limpio, de
una conciencia recta y de una fe sincera» (1 Tm 1,5; cf. 1 Tm 3, 9; 2
Tm 1, 3; 1 P 3, 21; Hch 24, 16).