Grupo de Oración de la Renovación Carismática Católica Española en Alcoy

lunes, 15 de febrero de 2021

ACTITUD EXTERNA DE LA ALABANZA (Aprendiendo a alabar) 3 de 3

1.- Ojos cerrados: Estamos centrados en el Señor (con los ojos abiertos vemos lo que hay alrededor nuestro y nos distraemos).

2.- Alabamos en voz alta: Nos ayuda a centrar la mente en el Señor (no nos distraemos con nuestros propios pensamientos). Le hablamos al Señor, con familiaridad, como a otra persona (Él es una Persona), con nuestras propias palabras (no hace falta copiar frases de los salmos).

3.- Pensamos sólo en Él: Recordemos la canción “cerrad vuestros ojos, pensad sólo en Él y decidle que solo Él es fiel...”

4.- Estamos de pie: Para no dormirnos. Para estar activos en la alabanza. Nos ayuda a expresarnos, a movernos, a ofrecer todo nuestro cuerpo al Señor.

5.- Alabamos todos juntos: Empezamos todos juntos en el grupo. Nos centramos todos en Dios a la vez. Por eso es importante no llegar tarde al grupo. También es importante prepararse mentalmente para la oración antes de llegar y ofrecérsela al Señor justo antes de empezar. Ir preparando así nuestro corazón para el encuentro con el Señor en el grupo.


Pensad que alabar en grupo es muy parecido a como cuando hacemos oraciones de petición en grupo:

- Cada hermano realiza en voz alta su petición y los demás la oyen en silencio.

- Cuando uno termina su petición la termina con una invocación "te lo pedimos, Señor"

- Todos juntos respondemos a la vez y en voz alta "te lo pedimos, Señor" 

- A continuación se hace silencio y así otro hermano puede realizar en voz alta su petición y así hasta que todos han pedido una o varias veces y se considera que hay que terminar y se reza entonces un padrenuestro, avermaría y gloria.


En la alabanza ocurre igual:

- Cada hermano realiza en voz alta su alabanza y los demás la oyen en silencio (aunque la pueden reforzar repitiendo en voz más baja alguna parte de lo que el hermano está diciendo)

-Cuando la termina ora con voz más alta y repite alguna frase tipo Bendito y Alabado seas, Señor. Gloria, gloria a ti, Señor etc. (los demás saben entonces que ha terminado su alabanza)

- Todos juntos alabamos a la vez con ese tipo de frases y las repetimos en voz más alta durante unos momentos.

- A continuación se hace silencio lo cual permite que otro hermano pueda realizar su alabanza y así durante todo el tiempo que el Espíritu Santo nos guíe... (luego se sigue la oración con una canción y al terminarla se vuelve a las alabanzas).



A) ACTITUD INTERNA DE LA ALABANZA (Aprendiendo a alabar) 2 de 3

 1.- Reconocemos a Dios:

Reconocemos la grandeza de Dios. Esto significa que como ya conocemos que Dios es grande, lo hacemos de nuevo. Volvemos a hacer presente lo que ya conocemos.

Hacemos presente a Dios en nuestra vida. No pensamos en Dios como algo histórico que ya pasó sino en Dios como Eterno, y por tanto presente en el “ahora”, lleno de gloria y majestad.

(La alabanza consiste en piropear a Dios, en apreciar en Él las maravillosas cualidades que Él tiene).

2.- Le entregamos nuestro amor:

La alabanza es una ofrenda a Dios. Es algo nuestro que le ofrecemos a Dios. Desde nuestra pobreza le decimos “Señor, yo también tengo algo precioso que ofrecerte”. Y es que el Señor ama nuestra pobre alabanza, que brota del corazón (como la del pobre publicano que se sentía pecador ante el Señor).

Es decirle yo te amo. Tu has tenido misericordia de mi. Y todo lo que expresamos con fe, Dios lo acoge.


3.- Acogemos Su gracia:

-No acudamos al grupo con actitud pasiva, pensando a ver que recibimos hoy. No tengamos la actitud de un pedigüeño. La alabanza es diferente de la oración de petición.

-Alabando no establecemos relaciones en una sola dirección con Dios, sino de doble dirección.

Al ir entrando en la alabanza establecemos un vínculo intimo con Dios. Primero le decimos “Tú me has creado, me has salvado porque me amas y yo también te amo” pobremente, miserablemente, con nuestras pobres palabras. Entonces Dios no se deja ganar por nosotros, pues si nosotros le damos un poquito de nuestro corazón, Él nos da muchísimo más y nos llena con su gracia.

-En la alabanza yo no le pido, sino que le doy a Dios lo que tengo en cada momento. Y Él siempre nos devuelve su gracia. Alabando de corazón siempre recogeremos a cambio algo de Dios.


4.- Alabamos tal como nos encontramos en cada momento:

-No asociemos la alabanza con el estado de ánimo. No pensemos que alabamos porque todo nos vaya bien, o porque seamos felices ni porque estemos sintiendo la gracia de Dios.

-Básicamente alabamos a Dios porque le amamos. Le expresamos nuestro amor.

-Dios esta siendo siempre bueno conmigo incluso cuando no lo entiendo o no lo veo en mi vida.

-Pues igual que Él es fiel conmigo y está siempre esperándome yo también quiero serle fiel, desde mi pobreza, con el ánimo que tenga en el corazón en cada momento.

Que buena es esa alabanza que se levanta por encima del sufrimiento y del cansancio, pero que expresa palabras de amor hacia el Señor. Y entonces sentimos como Él nos acoge tal como estemos, en cada momento.


5.- Dejamos el que Espíritu Santo fluya en nosotros:

-La alabanza no es rígida ni preparada: es guiada por el Espíritu Santo. Por lo tanto hay que “sumergirse” en el Señor para alabar.

Dejando el afán, el agobio, la preocupación del día, entramos en Tierra Sagrada, en la Zona de mi Encuentro con Dios. Con el pensamiento de que todo es para Él.

(Y al salir de la oración puedo observar cómo nuestro nivel de agobio es mucho menor que cuando hemos entrado.)

-No hagamos una oración intelectual (desde la cabeza). Dejemos que el Espíritu Santo de Dios fluya en nosotros.


6.- Establecemos una relación personal con el Señor:

A veces uno está tan metido en la alabanza que el la relación establecida con el Señor ya no sentimos a los demás. Parece que estamos solos con el Señor.

Y es que la alabanza nos saca de nosotros mismos. Las murallas caen y podemos sentir esa relación personal con Dios.

Salimos de nosotros mismos y experimentamos que hay más vida que mirarnos sólo el ombligo y que Dios está presente en nuestras vidas, aunque no lo estábamos sintiendo hasta ese momento.


7.- Construimos la alabanza entre todo el grupo, y construimos comunidad:

La alabanza es una oración que construimos entre todos. Y por eso nos ayuda a tener mayor sensación de comunidad. Nos hace sentirnos comunidad con los demás. Nos hacemos uno. Nos alimentamos con la alabanza de los otros y también los demás de nuestra alabanza.

Todos estamos llamados a construir comunidad. Debemos ser partícipes en la alabanza, la oración es algo nuestro que entregamos a Dios, es una ofrenda a Él y también a los hermanos.

Aunque es bueno que alguien dirija la alabanza todos debemos participar alabando todos juntos al señor y sentirnos vivos construyendo comunidad.

Los que oran juntos, permanecen juntos. Cuando se pierde la alabanza conjunta también se pierde ese espíritu comunitario.


TALLER DE ALABANZA (Como aprender a practicar la alabanza) 1 de 3

La alabanza es un rasgo esencial y el más relevante de la Renovación Carismática. (Aunque no es exclusiva de la RCC, pues toda la Iglesia practica la alabanza cuando reza Laudes, el Gloria durante la misa, los cantos de alabanza...) 

Lo especial de la alabanza en la RCC es que no sigue ningún guión escrito, sino que se realiza de forma espontánea. Es movida por la acción del Espíritu Santo y por tanto tiene una fuerza poderosa que sana y libera. 

Esta forma de alabar es lo que nos hace diferentes al resto de la Iglesia: Invocamos al Espíritu y con la unción del Espíritu empezamos a alabar. Los pájaros cantan por su propia naturaleza, pues también nosotros los carismáticos alabamos porque es nuestra propia naturaleza. 

Pero para poder alabar bien primero hay que ver qué sentido tiene la alabanza para nosotros. Para ello es importante observar cuál ha de ser nuestra actitud interna y externa ante la alabanza. De esa manera podremos repasar lo que hacemos bien y lo que necesitamos mejorar para que la alabanza espontánea pueda brotar de nuevo por su propia naturaleza.

  

A) ACTITUD INTERNA DE LA ALABANZA

1.- Reconocemos a Dios

2.- Le entregamos nuestro amor

3.- Acogemos Su gracia

4.- Alabamos tal como nos encontramos en cada momento

5.- Dejamos el que Espíritu Santo fluya en nosotros

6.- Establecemos una relación personal con el Señor

7.- Construimos la alabanza entre todo el grupo, en comunidad

 

B) ACTITUD EXTERNA DE LA ALABANZA

1.- Cerramos los ojos

2.- Alabamos en voz alta con Dios

3.- Pensamos solo en el Señor

4.- Estamos de pie

5.- Alabamos todos juntos

6.- Nos alimentamos de las alabanzas que van fluyendo


(Todos estos puntos los vamos a desarrollar en una publicación aparte)