También
llamados salmos de meditación. Son salmos didácticos que
reflexionan sobre la vida humana desde el ángulo ético y religioso.
Los dos temas de meditación son la ley de Dios y también la
retribución divina a las acciones de los hombres. (Cuando los salmos
son largos, aparecen divididos en varios trozos en el diurnal).
Salmo 1 Dichoso el
hombre que no sigue el consejo de los impíos
Salmo 19
(18) A
El cielo proclama la gloria de Dios
Salmo
19 (18)
B La
ley del Señor es perfecta
Salmo 37 (36) No te exasperes por los malvados
Salmo 73 (72) ¡Qué bueno es Dios para el justo, Dios para los limpios de corazón!
Salmo 37 (36) No te exasperes por los malvados
Salmo 73 (72) ¡Qué bueno es Dios para el justo, Dios para los limpios de corazón!
Salmo 119
(118) 1-8:
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor
Salmo 119
(118) 9-16:
¿Cómo podrá un joven andar honestamente?
Salmo 119 (118) 17-24:
Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras
Salmo 119 (118) 25-32:
Mi alma está pegada al polvo
Salmo 119 (118) 33-40:
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes
Salmo 119 (118) 41-48:
Señor, que me alcance tu favor
Salmo 119 (118) 49-56:
Recuerda la palabra que diste a tu siervo
Salmo 119 (118) 57-64:
Mi porción es el Señor
Salmo 119 (118) 65-72:
Has dado bienes a tu siervo
Salmo 119 (118) 73-80:
Tus manos me hicieron y me formaron
Salmo 119 (118) 81-88:
Me consumo ansiando tu salvación
Salmo 119 (118) 89-96:
Tu palabra, Señor, es eterna
Salmo 119 (118) 97-104:
¡Cuánto amo tu voluntad!
Salmo 119 (118) 105-112:
Lámpara es tu palabra para mis pasos
Salmo 119 (118) 113-120:
Detesto a los inconstantes
Salmo 119 (118) 121-128:
Practico la justicia y el derecho
Salmo 119 (118) 129-136:
Tus preceptos son admirables
Salmo 119 (118) 137-144:
Señor, tu eres justo
Salmo 119 (118) 145-152:
Te invoco de todo corazón
Salmo 119 (118) 153-160:
Mira mi abatimiento y líbrame
Salmo 119 (118) 161-168:
Los nobles me perseguían sin motivo
Salmo 119 (118) 169-176:
Que llegue mi clamor a tu presencia