sábado, 29 de febrero de 2020
Asamblea Diocesana 2020 de los grupos de la RCCE de la Diocesis de Valencia
RESUMEN DE LA ENSEÑANZA (impartida por Jose David)
La Asamblea Diocesana de Valencia es nuestro día de familia de la RCCE de todos los grupos que formamos parte de la Renovación de la Diocesis de Valencia.
A) Lo primero que hay que comentar sobre el funcionamiento de nuestros grupos es que es necesario volver a revisar lo fundamental, tal como también se hace en los Seminarios de Vida en el Espíritu.
1.- Pensemos que el Grupo de Oración es un regalo para cada hermano que forma parte de ese grupo.
Primero tenemos un encuentro personal con el Señor. El Señor nos toca el corazón. Y luego el Señor nos regala también una comunidad donde vivir nuestra fe con hermanos.
Por tanto, la comunidad es muy importante para cuidar unos de otros y poder crecer juntos en la fe.
Chus Villaroel nos dice «al que sale de la comunidad se lo comen los chacales».
2.- Por otro lado, cada hermano del grupo es un «don», un regalo para todos los demás hermanos de ese grupo. Pero hay que aprender a convivir pues todos somos diferentes. En los Grupos de la RCCE como sucede en todas las familias hay diferencias entre sus miembros.
Raniero Cantalamessa nos dice «la diversidad de la comunidad es como una ensalada de frutas». Es decir, no como un zumo de frutas donde todos los componentes se trituran y se entremezclan sus sabores. En las ensaladas ninguno de sus componentes deja de perder su propio sabor.
Por tanto la comunión entre hermanos dentro del grupo es eso. Que estando juntos cada uno conserva su identidad y características.
3.- La comunidad de hermanos del Grupo de Oración es una Escuela de Amor.
Tenemos que aprender a convivir unos con otros. A veces somos un poco una cruz para los demás. Tenemos por tanto que ir trabajando nuestras relaciones interpersonales en el amor. Así como una família también tiene sus discusiones y sus reencuentros.
4.- Mantengamos una mirada sobrenatural sobre la realidad de nuestros grupos.
No pensemos en si somos pocos, o en si todavía no nos salen las oraciones bien del todo. Pero ¿qué sabemos de lo que hace el Señor a través nuestro aunque no lo veamos? Dejemos a Dios ser Dios. Pues es realmente un misterio lo que hace Dios en otros a través de nosotros. No nos preocupemos tanto, confiemos, somos sus instrumentos. Pongámonos a su disposición y dejémosle actuar a Él.
B) Después otro aspecto importante a comentar es sobre la oración. ¿Cómo es la oración de nuestro grupo? ¿Dejamos espacio para que surjan los carismas?
El primer carisma de la Renovación consiste en renovarse. Revisémonos.
1.- La primera parte de la oración del Grupo es la acogida. El carisma de acogida es la primera piedra. Pero en esto todos los grupos de Valencia tenemos este carisma.
2.- Características de nuestra oración: espontánea, comunitaria y vocal.
Es espontánea, está inspirada por lo que el Señor pone en nuestro corazón.
Comunitaria, la realizamos en comunidad, todos juntos. Y es vocal, porque es en voz alta.
3.- Cosas importantes a tener en cuenta durante la alabanza.
-Tenemos que estar de pie (en la medida de lo posible) ya que al alabar estamos rezando.
-Un hermano puede ser el lider de la alabanza y ayudar a llevar la alabanza del grupo.
-Durante la oración estamos en unidad y nos escuchamos unos a otros y nos unimos a lider que dirige la alabanza.
- Oración de acción de gracias: Que consiste en darle gracias a Dios alabándolo por lo que ha hecho en nuestra vida. Reconocer lo que Dios hace en nosotros nos ayuda a empezar a alabar. Después de la acción de gracias podemos pasar más fácilmente luego a la alabanza pura, que consiste en alabar a Dios por ser quien es.
-La música también es importante para la alabanza. Los textos de las canciones nos inspiran para hacer una alabanza.
-Finalmente propiciemos los espacios de silencio, también. Un silencio de contemplación, fruto de una buena alabanza que nos lleve a estar en un silencio que es del Señor. Así fomentaremos los espacios de silencio para prepararnos por si nos viene una palabra de Dios.
4.- Necesitamos dejar un espacio de silencio para que afloren las palabras inspiradas por el Espiritu Santo. Palabras de conocimiento, palabras de profecía... que a veces no surgen porque no nos paramos a escuchar al Señor.
Por tanto, llegados al momento de contemplación, permanezcamos en silencio y estemos atentos a oir alguna frase inspirada por el Señor, por tanto demos espacio de silencio para el Señor.
Y cuando nos venga algo, hablemos, no nos retengamos pensando en que tan solo es una palabra nuestra y no está inspirada. Si no lo está no pasa nada porque la digamos. Si lo está, está dedicada por el Señor para algún hermano, que necesita oírla, aunque nosotros no lo sepamos. Somos instrumentos del Señor y tenemos que ser dóciles a su voluntad.
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