1.- Ojos cerrados: Estamos centrados en el Señor (con los ojos abiertos vemos lo que hay alrededor nuestro y nos distraemos).
2.- Alabamos en voz alta: Nos ayuda a centrar la mente en el Señor (no nos distraemos con nuestros propios pensamientos). Le hablamos al Señor, con familiaridad, como a otra persona (Él es una Persona), con nuestras propias palabras (no hace falta copiar frases de los salmos).
3.- Pensamos sólo en Él: Recordemos la canción “cerrad vuestros ojos, pensad sólo en Él y decidle que solo Él es fiel...”
4.- Estamos de pie: Para no dormirnos. Para estar activos en la alabanza. Nos ayuda a expresarnos, a movernos, a ofrecer todo nuestro cuerpo al Señor.
5.- Alabamos todos juntos: Empezamos todos juntos en el grupo. Nos centramos todos en Dios a la vez. Por eso es importante no llegar tarde al grupo. También es importante prepararse mentalmente para la oración antes de llegar y ofrecérsela al Señor justo antes de empezar. Ir preparando así nuestro corazón para el encuentro con el Señor en el grupo.
Pensad que alabar en grupo es muy parecido a como cuando hacemos oraciones de petición en grupo:
- Cada hermano realiza en voz alta su petición y los demás la oyen en silencio.
- Cuando uno termina su petición la termina con una invocación "te lo pedimos, Señor"
- Todos juntos respondemos a la vez y en voz alta "te lo pedimos, Señor"
- A continuación se hace silencio y así otro hermano puede realizar en voz alta su petición y así hasta que todos han pedido una o varias veces y se considera que hay que terminar y se reza entonces un padrenuestro, avermaría y gloria.
En la alabanza ocurre igual:
- Cada hermano realiza en voz alta su alabanza y los demás la oyen en silencio (aunque la pueden reforzar repitiendo en voz más baja alguna parte de lo que el hermano está diciendo)
-Cuando la termina ora con voz más alta y repite alguna frase tipo Bendito y Alabado seas, Señor. Gloria, gloria a ti, Señor etc. (los demás saben entonces que ha terminado su alabanza)
- Todos juntos alabamos a la vez con ese tipo de frases y las repetimos en voz más alta durante unos momentos.
- A continuación se hace silencio lo cual permite que otro hermano pueda realizar su alabanza y así durante todo el tiempo que el Espíritu Santo nos guíe... (luego se sigue la oración con una canción y al terminarla se vuelve a las alabanzas).